¡Hola chic@s!

 
La fibrosis quística es un trastorno genético que afecta, especialmente, a los pulmones y el sistema digestivo, haciendo que los niños que la padecen sean mucho más vulnerables a padecer repetidas y más graves infecciones pulmonares...
 
La fibrosis quística es una enfermedad que, actualmente, no tiene cura. Se estima que la supervivencia de los pacientes pueda llegar a los 40 años de media.
Una investigación publicada el año pasado señaló que el número de personas que sufren fibrosis quística podría aumentar considerablemente de aquí a 10 años...
 
Aunque, como hemos dicho, esta enfermedad no tenga cura gracias a los actuales tratamientos se ha conseguido aumentar la esperanza media de vida y la calidad de vida de las personas afectadas a mejorado.
En nuestro país no hay datos oficiales de cuántas personas hay afectadas de fibrosis quística pero se calcula que el número podría estar entre 2.500 y 3.000 personas.

¿Qué es la fibrosis quística y cómo afecta al organismo?

La fibrosis quística es una enfermedad de gen recesivo, es decir, solo ocurre cuando se hereda el gen defectuoso pero de los dos padres, sin embargo, si se hereda un gen normal y otro defectuoso, la persona es portadora de la enfermedad sin llegar a padecerla, aunque puede transmitirla a su descendencia.

Las personas que sufren esta enfermedad padecen un deterioro respiratorio progresivo e infección broncopulmonar crónica (algunas personas con mayor gravedad que otras). 
A medida que van pasando los años, éstas personas pierden poco a poco la función pulmonar y sus pulmones se deterioran dando lugar a bronquiectasias y graves infecciones que se vuelven cada vez más y más graves.
 
Si intentamos resumirlo podemos decir que la fibrosis quística es un círculo vicioso en el que se pierde la función pulmonar y esta desemboca infecciones que deterioran más y más los pulmones sin encontrar solución.