En Parafarmacia 24 horas sabemos que a muchos nos preocupa el estado de nuestra piel ya que estamos expuestos a muchos factores que la pueden debilitar como las toxinas del ambiente, los rayos UV del sol y los malos hábitos, los cuales pueden acelerar su proceso de envejecimiento.

 
Por suerte, las industrias cosméticas y muchos profesionales han creado una gran cantidad de técnicas y productos que nos ayudan a contrarrestar los daños y estimular el rejuvenecimiento de la piel.
El problema es que muchos de ellos pueden llegar a ser muy costosos, y no todo el mundo tiene acceso a ellos, por eso os vamos a revelar una alternativa más económica que podemos usar a diario para cuidar nuestra piel sin excusas: terapia facial con cubitos de hielo.
Esta terapia tiene mucha fama por su capacidad de revitalizar y tonificar el rostro, su origen es oriental y se a extendido por todo el mundo para que podamos cuidar nuestra piel.
 
Muchas personas están utilizando los cubitos de hielo en sus rituales de belleza. El hielo mejora la circulación de la sangre y le da al rostro una apariencia más saludable, además disminuye las líneas de expresión, reduce el tamaño de los poros producidos por el acné y previene las manchas.
 
Si usamos de manera diaria el hielo en nuestro rostro, sellaremos los poros dilatados y eliminaremos aquellas impurezas que hagan que nuestra piel pierda su textura suave.
Además, si nos pasamos un hielo por la piel antes de usar el maquillaje, se minimizarán los poros, haciendo que la base sea más uniforme y sin imperfecciones.
El hielo también contrae los vasos sanguíneos, mejorando la circulación y evitando la formación de bolsas y pequeñas arañas vasculares.
 
Si se lleva a cabo esta práctica de forma diaria, también disminuiremos la coloración oscura que afecta al contorno de los ojos.  Además el poder antiinflamatorio del hielo calma el enrojecimiento y las irritaciones producidas por las picaduras y los granos.
Si aplicamos hielo un par de veces al día, favoreceremos el tratamiento del acné y disminuiremos el impacto de los radicales libres sobre nuestra piel.
 
Para llevar a cabo esta terapia, necesitaremos cubitos de hielo y una toalla o un paño.
Primero, limpiamos bien el rostro, eliminando el maquillaje y la suciedad. Envolvemos unos cuantos cubitos de hielo en una toalla (no debemos aplicar el hielo directamente sobre la piel ya que podríamos romper los capilares que hay bajo nuestra piel), y masajeamos la piel de nuestra cara con la toalla, presionando levemente un par de minutos en cada parte.
Realizamos movimientos circulares en la frente, en las mejillas, en la nariz, mandíbula y barbilla, cuando lleguemos a los ojos, haremos los mismos movimientos pero con más cuidado.
Al acabar, aplicaremos tónico facial o crema hidratante.
 
Si nuestra piel tiene un exceso de grasa o puntos negros, es mejor dejar el hielo durante más tiempo, hasta que notemos el frío al tocar nuestra piel, además de usar un tratamiento antiacné.
 
Si además queremos evitar el envejecimiento prematuro de nuestra piel, podemos hacer cubitos de hielo con ingredientes nutritivos y antiinflamatorios como el agua de rosas, el agua de pepino,el té verde, zumo de limón, manzanilla o agua de hamamelis.
 
Se debe realizar esta terapia durante un máximo de 15 minutos, preferiblemente por la noche para conseguir mejores resultados